viernes, 24 de febrero de 2012

Sí se puede pide mejoras en el mantenimiento de las protecciones contra desprendimientos.

Esta semana asistimos a la finalización (¡por fín!) de las obras de seguridad anti-desprendimientos en los acantilados que bordean Playa La Arena, así como a la reapertura al público del paseo peatonal y de las instalaciones del muelle deportivo anexo a la playa. 

Si bien todos/as nos felicitamos por esta reapertura, no por ello dejamos de preguntarnos el por qué de algunos detalles curiosos de la gestión de la seguridad en dicha playa.

Para comenzar, podemos comprobar cómo se ha procedido a levantar una barrera de protección en un tramo determinado, de unos 80 o 90 metros bordeando el paseo, que sin embargo deja sin protección otro tramo de 90 metros contiguo, antes del inicio del siguiente tramo con protecciones de malla que se colocaron hace varios años.
  


Además, podemos comprobar también que en ese tramo de vallas instalado hace años, existen varias deformaciones por rocas caídas de la pared del acantilado, hay una cobertura parcial en varios puntos por la vegetación de la ladera y hay señales de oxidación en los cables tensores de los soportes, que reflejan que el mantenimiento de estas defensas es prácticamente inexistente.

  
  
Si después de instalar estas protecciones no se realiza un conjunto de revisiones periódicas de la firmeza y consistencia de la barrera, la eficacia de la misma para proteger ante futuras caídas de piedras, es prácticamente nula.

Por este motivo, en el próximo pleno del mes de marzo exigiremos al gobierno municipal que ejecute las labores de mantenimiento oportunas para que estas protecciones colocadas en su momento continuen siendo eficaces ante nuevos posibles desprendimientos.  

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